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El Primer Capricho:
Francisco Goya y Lucientes, Pintor de Cámara


       Autorretrato de cuando Goya tendría unos cincuenta años; de mirada penetrante y aspecto sereno, displicente y lleno de empaque, elocuente preludio de cómo el artista irá enjuiciando todo a lo largo de la serie. Se ha observado cómo el pintor relega en esta ocasión toda vanidad social al escribir Francisco Goya, tal como lo recibió de su padre, en vez de Francisco de Goya como firmó muchas otras veces y como lo hizo en el dibujo preparatorio de la estampa El sueño de la razón produce mostruos (núm. 43).


       Del autorretrato se conservan dos dibujos preparatorios: uno en Madrid (colección particular) y otro a lápiz rojo, en una colección particular de Nueva York, en cuyo reverso figuran dos bocetos de autorretratos de frente, que pueden relacionarse con la estampa núm. 43.

       Este autorretrato debió ser planeado, más que como estampa número 1 de la serie, como frontispicio de la obra, pues en concepto, intención y hasta en dimensiones es diferente a todas las de la serie; es la única que carece de comentario en el Manuscrito del Prado. El lector observará en seguida al contemplar las estampas que en la colocación final de las mismas hay un desorden intencionado. La número 43 debería ser la primera; las números 17 y 31 estarían mejor juntas, como las números 13 y 49, por ejemplo, y así muchas otras. ¿No estarían los frailes de la número 13 más acertadamente colocados al lado de otros grabados de tema similar que entre el número 12 Sátira de los robos hechiceros y el 14 Diatriba de los matrimonios de conveniencia. Las estampas, con otra colocación más adecuada, tendrían una significación más evidente, y el conjunto de la series sin dispersión, adquiriría un clímax menos equívoco pero más comprometedor para Goya. En cierto sentido, esta táctica fue la seguida por los enciclopedistas franceses al diluir en artículos de encabezamientos inocuos sus ideas más comprometedoras.

Datos interesantes en la vida de Goya

Goya es el primer pintor de la modernidad y el mejor representante de la pintura de su tiempo. Nace en 1746 en Fuendetodos en Zaragoza y muere en 1828 en Burdeos.

1746-1775 – Etapa de formación, estudia con Luzán, pintor de segundo orden en Zaragoza, representante del idealismo poético de la época. Con él aprende de colorido pero no pone énfasis en el dibujo, por lo cual fracasa en lograr la pensión de la Academia. Entre 1770-71 visita Italia, donde recibe la influencia de Correggio en Parma, sobre todo en el uso de colores suaves. Para 1774 está de regreso en Zaragoza y pinta los frescos de la Cartuja de Aula Dei.

1773 – Se casa con Josefa Bayeu, perteneciente a una familia de pintores, lo que le proporciona acceso a la corte en Madrid. Esta es la época de los tapices mientras trabaja en la fábrica de Santa Bárbara en Madrid de 1775 al 1792. En los cartones de los tapices representa costumbres españolas, dentro de un estilo de realismo idealizado en el que se aprecia la influencia de las técnicas de Velázquez y Murillo, sobre todo en el uso de la pincelada y los colores. En 1780 es nombrado miembro de la Academia y en 1786 se convierte en Pintor de Cámara del Rey.

1792-1808 – Epoca de una profunda crisis personal, y en la que se ve afectado por la pérdida de audición, y también se envuelve sentimentalmente con la Duquesa de Alba. Epoca de Los Caprichos, ejemplo del realismo crítico y Las Majas, humanismo crítico. Obras de esta etapa Los Caprichos, Portugal de Garcini.

1808-1824 – Años de la guerra y sus consecuencias posteriores. Es la etapa de Los desastres de la guerra, El dos de mayo y El tres de mayo, serie de Los Disparates y de las Pinturas negras de la Quinta del Sordo.

1824 – Se establece en Burdeos. Continúa desarrollando el tema de la Tauromaquia y pinta su última obra, La lechera de Burdeos.

Los Caprichos de Goya

       Goya fue un artista polifacético que se interesó por la pintura y el dibujo y por las técnicas que permitían una difusión generalizada de sus trabajos, como era el grabado sobre plancha de metal o sobre piedra. No sólo destaca por su dominio de las técnicas pictóricas sino por la variedad de géneros y temas que exploró. Alcanzó la excelencia en la pintura religiosa, el retrato, la sátira social y política y la captación decorativa de escenas de la vida cotidiana.

       La magnífica serie de grabados conocidos como Los Caprichos está compuesta de ochenta contrafuertes, realizadas en su mayor parte con otras técnicas, como aguatinta, punta seca y buril. Las figuras grabadas en la serie son denunciadoras de los vicios y aspectos más siniestros de la condición humana.

       En esta obra Goya satiriza despiadadamente muchas de las creencias, supersticiones, prejuicios y costumbres de su tiempo. Van acompañados al pie de un letrero a manera de comentario, muchas veces de carácter bastante enigmático, cuyo sentido queda dilucidado en el catálogo que acompaña la exposición.

       Las primeras 36 se refieren al amor y la prostitución, junto a temas variados como la mala educación de los hijos, el matrimonio por conveniencia, la crueldad materna, la avaricia, la glotonería de los frailes, el contrabando, entre otros temas. Del 37 al 42 inclusive son caprichos sobre asnos. A partir del 43 abundan brujas, duendes, frailes y diablos.

Los Caprichos fueron el símbolo de lo goyesco y transmitieron una nueva manera de afrontar la realidad, presentándola más próxima y expresiva, con un lenguaje más fresco, del que se harían eco los artistas del siglo XIX.

“He logrado observaciones a que regularmente
no dan lugar las obras encargadas y en el que
el capricho y la invención no tienen ensanches...”
Goya


¿Cómo surgió la exposición?

       Por gentileza de la prestigiosa Fundación Carvajal en el año 1997 la Universidad Interamericana de Puerto Rico es invitada a coauspiciar la magnífica exposición basada en una de las series más notables de los grabados del pintor español Francisco de Goya y Lucientes.

        Don Francisco Carvajal dice que “al adquirir la colección completa de Los Caprichos de Goya, para que permanentemente quede al servicio de la cultura puertorriqueña, estamos cumpliendo con el principal objetivo de nuestra Fundación: enriquecer la vida de nuestra sociedad. Goya produce esta magistral obra, comparada por su aguda crítica y enseñanza como la hecha por Cervantes en su universal Don Quijote de la Mancha, en un momento de su vida en que aún no había llegado a la cúspide de su fama. Su edad había pasado ya el medio siglo, pero Los Caprichos lo llevan a consagrarse como el gran maestro del grabado con significado social, pues en cada rostro, en cada escena, hay un mensaje de crítica, de censura o de emoción humana que solamente un genio podría expresar”.

        Con la ayuda del ingeniero Fernando Bonín, el Recinto de Bayamón habilitó la sala de exposición del Centro de Acceso a la Información (CAI) y recibió la exposición con motivo de la inauguración del Nuevo Recinto. Posteriormente la Fundación Francisco Carvajal designa al Recinto como los custodios permanentes de esta colección. Desde el 1998 el CAI viene ofreciendo sus servicios invitando al público en general a gozar y admirar la obra maestra de este gran pintor español. Su legado artístico constituye una gran aportación al acervo cultural de toda la humanidad.

“Tengo el gran placer de unirme a los amigos de la
Fundación para invitar al pueblo de Puerto Rico, y
a los visitantes de países hermanos, a que gocen y
admiren la obra maestra de este extraordinario pintor
español.”

Dr. José R. González
Presidente UIPR 1990-99

Para visitar la exposición puede ir directamente al Centro de Acceso a la Información en el siguiente horario.

lunes a jueves 7:00 a.m. a 10:00 p.m.
viernes 7:00 a.m. a 6:00 p.m.
sábado y domingo 8:00 a.m. a 5:00 p.m.

Para información adicional, puede comunicarse con la Sra. Sandra Rosa, en el teléfono 279-1912, extensiones 2150 ó 2149.
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